jueves, 5 de febrero de 2015

Free to decide (Libre para decidir)

¡Sí! ¡Libre para decidir! ¡Rumbo libre! ¡Piedra libre!... bah, vamos a ver cómo pinta el panorama cuando llegue.
Por ahora lo único cierto es que mi principio de marzo es bien british.
Por supuesto NECESITO volver a London. Quiero volver a caminar Notting Hill (quizás encontrar la puerta azul del departamento donde vivía Hugh Grant en la película, o la librería), 

descubrir ¿novedades? en la Torre de Londres. Mirar con otros ojos (más miopes pero con mejores anteojos y sobre todo “más sabios” ¿?) el Museo Británico
 que siempre se dice y un poco ya puedo dar fe, se robó digo: “recolectó” muchas muestras del mundo antiguo, medieval y moderno.

En tren, en micro, en algo pienso llegar a Londres y más de un día. Más de una tarde. Eso: seguro.

 Después de estos meses de investigación y búsqueda de precios con chanchito/alcancía en mano, decidí no alejarme mucho de la península del Reino Unido. Esta vez no me da el cuero ni el tiempo (por cuestiones de distancia geográfica) como para "pasotearme" de ciudad en ciudad y país en país como hice en 2011. ¡Qué “dulce” que estaba en esa época! Y eso que no iba al “Francés”, pero bueno… no era consciente que en algún momento me iban a poner cepo para comprar moneda extranjera (y con grandes recargos), que me iba a aumentar el costo de vida en mi propio país y sin aumentar el sueldo proporcionalmente y bueno, en fin… bastante dichosa soy por haber ahorrado lo que ahorré ahora (lucha de años) y de tener la BENDICIÓN del alojamiento gratis en lo de mi hermana. (Hasta que no me eche, la considero casa mía).

Pero basta de llanto que para eso me queda el después con los resúmenes de tarjeta.

Cuestión que no hizo falta ahondar demasiado en planificaciones como para decidir que mis viajes esta vez iban a ser “de corta distancia”. Ponele. A quien me pregunta, y eso que aún no llegué, les digo que supongan que alguien que viene al país se hospeda en La Plata. Bellísima (amo mi ciudad de verdad), pero bueno, digamos que toda la joda para conocer alrededores parte, sale de Capital Federal y ese es un viajecito de mínimo una hora. Recuerden: no soy Rockefeller (como bien diría mi madre) asi que no voy a estar alquilando autos o manejándome en taxi. Lo mío serán los trenes, subtes ("Tubes" /tiubs/) y micros…. Y bueno, caminar algunas cuadras si no queda otra ;)  No te digo que pienso hacerme la mochilera porque aún mantengo mi poco glamour y jamás fui así de hippie, pero viajará conmigo mi pequeña administradora de bienes personales, materiales y monetarios que vive siempre en mi cerebro y aflora en los viajes. Mis variados compañeros de diversas rutas pueden dar fe de eso. Por ejemplo Lara o Romi me recuerdan con calculadora en mano en pleno Montevideo sacando cuentas antes de entrar a cada local, mirando la vidriera. 

¡Tantas ganas de hacer tantas excursiones! Tantas que espero al menos se me den algunas que ya tengo anotadas porque salen desde Cambridge mismo, cosa que me viene como anillo al dedo:
Ir a Bath
es una cuenta pendiente de mi anterior viaje. En ese entonces preferí las rebajas del centro londinense a los vestigios romanos en esa ciudad inglesa.
Esta vez, 34 años y con Roma acuestas, no pienso perdérmela. En esa misma excursión que dura todo el día (las distancias tampoco son tan cortas aunque parezcan) también pienso conocer Stonehenge.
Esas piedras locas en el miedo de la nada que mantienen aún cierto misterio: ¿por qué ahí? ¿para qué? ¿cómo es que después de tantos miles de años continúan en pie?… esas "construcciones" que dicen hay que ver mejor en determinado horario en determinada época del año cuando el sol no sé qué corno dibuja entre sus contornos, pero bueno, yo voy a ir a la hora a la que frene el micrito de la excursión.

Por primera vez en mis viajes sola, pienso hacer excursiones.
De esas de las que tanto hablan mi madre o mi tía que creo casi nunca anduvieron “sueltas” por el mundo, sino con micro, guía y horarios. No me encanta la idea de hacerlo siempre, pero para estas cosas me vienen más que bien. ¿O será que me estoy acercando a la edad de mi madre?

Otro día ya tengo pensado recorrer la tierra de nuestro querido Shakespeare, el creador de todo porque no sé si escucharon alguna vez: “nada es nuevo, Shakespeare ya lo escribió hace años”, o algo así. Tantas materias facultativas literarias o sobre cine me terminaron de convencer que después de Aristóteles ( y los poetas griegos en general) y Shakespeare… sólo nos puede sorprender el “modo” de contar – retórica- y no la base. La base está. Qué sé yo. Por lo pronto Stratford-upon- Avon 
, cuna de Willie (Shakespeare) será un destino a visitar. La casa donde nació
, los caminos que recorrió, el barrio, la tumba... no sé… después les cuento. Y en el mismo itinerario de ruta de excursión, surge la visita a Cotswolds que jamás había oído nombrar, pero miren qué bello:

Un viaje que sí está pautado y costó sangre, sudor y lágrimas reservar y planear (contratiempos, desencuentros, etc.) pero que desde que sé que voy a England estoy segura quiero hacer, es un viaje a Irlanda. Específicamente a Dublin, su capital… la capital de Irlanda del Sur que es la independiente. Porque no sé si sabían pero con los de Belfast y alrededores (Irlanda del Norte) está todo mal. Esos de arriba sí pertenecen a los dominios de la Reina de Inglaterra, del Reino Unido que tan "unido" no está porque los irlandeses posta (los del sur) ya se abrieron hace tiempo y ahora Escoceses y galeses pretenden lo mismo… pero bueno, se ve que no les da el cuero como para hacerse los independientes, o no sé. Investiguen. Lean.

En fin, el viaje a Dublin es con hermanita y aunque va a durar pocos días, JUSTO vamos a caer en plenos festejos de San Patricio
, su patrono nacional. Sí, el de la fiesta de la cerveza, pero que en realidad tiene una historia más allá de la birra y tomarla que ya leí dicen es el deporte nacional de los irlandeses. Patricio,
 o “Pato” para la familia era un esclavo escocés que capturaron los irlandeses y parece se quedó encantado con esa nueva tierra. Tanto es así que después escapó o lo liberaron y volvió a Escocia pero no pudo con su genio y regresó a Irlanda con Evangelio en mano y se puso a convertir a todos en cristianos aunque los druidas (clase sacerdotal en Gran Bretaña, Galicia, Irlanda, la Galia - Francia-, etc., en la Edad de Hierro) le hicieron la vida bastante imposible. También dicen que quienes le hicieron bastantes “joditas” fueron los famosos duendes de Irlanda
 o Leprechaun
… pero eso puedo llegar a entender no es lo más serio del cuento. Para informarse mejor (y lo recomiendo porque es muy interesante) simplemente busquen en Wikipedia la historia de Patricio de Irlanda y también la de los duendes. Ambas a mi gusto muy entretenidas. Sólo les voy a contar una cosita sobre esta parte de la historia de Irlanda porque me encantó y temo que algún ó alguna vaga no lo busque y se lo pierda: cuando Patricio tuvo que explicar a su gente lo que era la Santísima Trinidad, para que lo entiendan todos y les quede claro usó un trébol. Les dijo entonces que la Santísima Trinidad, al igual que el trébol, era una misma unidad pero con tres personas diferentes. La primera hoja del trébol era el Padre, la segunda era el Hijo, y la última el Espíritu Santo.
De allí que el trébol de tres hojas pasó a ser un símbolo de la Iglesia de Irlanda.
Más allá de las creencias y la fe... ¿no era un genio Patrick?


Quedarán entonces días enteros para recorrer cada recoveco de Cambridge, cada museo, cada college, cada puente. Hacerme la que vivo ahí es parte del plan de viaje. [la que vive de arriba, por supuesto, porque trabajar no pienso]
Ya estoy al tanto de todos esos pubs que posee la ciudad
y las fiestas a “todo trapo” que dan los colleges y a la que al menos a una asistiré. Eso dijo hermanita cuando me avisó que ponga en la valija mi mejor vestido de fiesta y mis zapatos más fiesteros (qué problema! No sé si no terminaré pidiendo prestado). También sé que quizás pueda ir a esas fiestas formales de Harry Potter
 donde los cambridgianos y demás estudiantes andan con esas togas negras y largas.
Un día incluso, en la mismísima Cambridge toca un grupo australiano que homenajea a Pink Floyd. Ya me dijo mi pariente “cuasi inglesa” que la entrada "suena" cara… pero qué sé yo, por las dudas, lo anoté en la agenda.

Veremos qué sucede.
¿Me alcanzará el dinero como para hacerme una escapadita en tren rápido a Bruselas?
Ganas no me faltan. Ojalá se de.
Veremos, veremos… soy libre como el sol cuando amanece y este viaje pinta así: habrá que llegar y ver, testear, dar un par de vueltas con mapa de la ciudad que invita en mano y bueno… irá saliendo el itinerario final.

Ya falta menos!! Ya voy!!   

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